Versión para impresora

Current Size: 100%

Puente Valentré

Practical

Descubre el puente Valentré durante las visitas guiadas ofrecidas por la Oficina de Turismo .

En 1306, los cónsules de la ciudad de Cahors decidieron construir un puente en el paraje de "Valandre", en la parte oeste del meandro de Cahors. Ya entonces existían otros dos puentes en Cahors: el puente Viejo al sur y el puente Nuevo al este.

 

La primera piedra de la nueva obra de ingeniería es puesta solemnemente en 1308 por el primer cónsul Géraud de Sabanac. Su construcción llevará cerca de setenta años, dando origen a la leyenda según la cual el diablo habría ayudado a erigirlo. En 1345 ya se puede circular por el piso del puente, pero habrá que esperar a los alrededores del año 1380 para que se terminen las tres torres, a pesar de la crisis causada por la Guerra de los Cien Años.

 

Citado en 1840 en la primera lista de Monumentos históricos, el puente Valentré es restaurado hacia 1880 por el arquitecto Paul Gout, quien encarga al artista local Cyprien-Antoine Calmon que esculpa un pequeño diablo en la cumbre de la torre central.

 

Testimonio destacado de la arquitectura medieval, fue catalogado como Monumento histórico e inscrito desde 1998 en el listado del patrimonio mundial de la UNESCO en el marco de los Caminos de Santiago de Compostela.

 

De una longitud de 172 metros, el puente Valentré posee ocho arcosLes ponts remarquables que descansan sobre pilares provistos de un tajamar. Cuenta con tres torres, de las cuales sólo las dos situadas en las orillas se hallaban fortificadas con matacanes y saeteras. Cada extremo estaba originalmente protegido por un castillete, elementos éstos que han prácticamente desaparecido hoy en día.

 

Cabe señalar que la circulación sobre el puente no se prohibió hasta el año 1995.

 

Desde el 2012, el puente Valentré forma parte del sello "Puentes destacados del Sur de Francia" ("Les ponts remarquables du Sud de la France").

 

La leyenda

Cuenta la leyenda que el arquitecto, no pudiendo concluir su obra, decidió hacer un pacto con Satanás. El diablo se comprometía a ayudarle por todos los medios posibles y a obedecerle en todo, cualquiera fueran sus órdenes. Una vez acabado el trabajo, el precio acordado era el alma del arquitecto. Ahora bien, si el demonio, por el motivo que fuere, se negaba a continuar ayudándole hasta el final, perdería todo derecho sobre el precio pactado. Con tal maniobra, la tarea avanzó rápidamente.

 

Cuando el puente estaba casi terminado, el arquitecto se dijo para sí: "Llegó el momento de pensar en mi alma, no vaya a ser que haya hecho un trato absurdo". Y le llevó una criba a su formidable socio: "Amigo -le dijo-, hasta ahora me has parecido dócil y ya sabes que debes serlo hasta el final. Toma esta criba (una especie de cubo perforado), déjala tal cual y utilízala para sacar agua que llevarás a los albañiles para diluir la cal." El diablo se mordió los labios contrariado. Por más que lo intentó, fracasó una y otra vez. Ninguna criba ha podido conservar nunca el agua. Avergonzado, tuvo que confesar su derrota, pero juró vengarse. Y así fue como, tiempo después, cuando los albañiles casi hubieron acabado de construir la torre central, encontraron el ángulo superior noroeste derribado y les fue imposible terminarla.

 

El arquitecto encargado de la restauración, Paul Gout, hizo inmortalizar esta leyenda con una piedra esculpida que representa al diablo intentando arrancar la piedra del puente, sin conseguirlo, puesto que sus dedos quedan atascados en las juntas.

 

 

 

Puentes destacados del Sur de Francia

Grands sites Midi-Pyrénées
  • Français
  • English
  • Nederlands
  • Deutsch
  • Español